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La Jornada: Jóvenes afromexicanas


L

a diversidad cultural y étnica de México es muy rica. Nuestro país está conformado por distintos grupos, entre los cuales la población afromexicana ha sido menos reconocida, pero una comprensión integral de la cultura nacional incluye las raíces y contribuciones culturales de quienes descienden de personas provenientes del continente africano, ya sea durante el periodo colonial o en épocas posteriores, y que hoy se reconocen como afromexicanas.

Tal como señaló el etnógrafo e historiador Gonzalo Aguirre Beltrán, el descubrimiento del negro en México ocurrió hacia los años 50 del siglo pasado. La ausencia de un grupo diferenciado de afrodescendientes y el interés predominante por lo indígena explican la tardanza con que el investigador mexicano llegó al campo apasionante de los estudios afroamericanistas. Antes de la conquista no había afros en México, la aculturación y el mestizaje fue subsecuente por la escasísima inmigración de mujeres negras y de españolas. De ahí que no existen negros puros ni culturas puras africanas en México, sino afromestizas, los inmigrantes esclavizados vinieron al principio de Sudán Occidental, de Congo y del golfo de Nueva Guinea, y se movieron más allá de las franjas costeras del Pacífico y del Golfo. Trabajaron en el altiplano y las sierras, en las explotaciones mineras y obras de grandes ciudades. El número introducido por la trata no fue mayor a 250 mil en el curso de tres siglos, pero la cifra de españoles que se establecieron en la Nueva España tampoco fue cuantiosa, era un número menor que el de los negros; en cambio, el producto de la mezcla de negros y españoles si fue multitud. Al finalizar la dominación extranjera, representaban en México 40 por ciento de la población, y se estimaba una proporción de 10 por ciento francamente afromestiza ( Cuijla, esbozo etnográfico de un pueblo negro , FCE, 1958).

En México, 2 millones 576 mil 213 personas se reconocen afromexicanas en 2020, 2 por ciento de la población total del país. Guerrero ocupa el primer lugar, con 8.6 por ciento de población afromexicana. Le siguen Oaxaca (4.7 por ciento), Baja California Sur (3.3), Yucatán (3) y Quintana Roo (2.8). Por el abandono y discriminación 5.3 por ciento de los afromexicanos no saben leer ni escribir (el porcentaje nacional es 4.7): 6.2 por ciento son mujeres (frente a 5.5 por ciento de mujeres a escala nacional) y 4.4 por ciento son hombres con analfabetismo (3.9 por ciento los hombres en la nación. Inegi, Censo de Población y Vivienda, 2020). Guerrero presenta la mayor tasa de fecundidad de adolescentes del país, con 82 nacimientos por cada mil adolescentes (de 15 a 19 años), mientras Oaxaca ocupa el sexto lugar, con 63.9 nacimientos por cada mil adolescentes, tasas mayores a la nacional que es de 50.6 nacimientos por cada mil adolescentes. Guerrero ocupa el primer lugar estatal con la mayor razón de fecundidad en niñas, 4.5 nacimientos por cada mil niñas de 12 a 14 años, por su parte Oaxaca ocupa el tercer lugar con 3.54 nacimientos por cada mil niñas de 12 a 14 años (Estimaciones de Conapo con base en Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica, Enadid, 2023, y Subsistema de Información sobre Nacimientos, Sinac, 2022).

En el Año de la Mujer Indígena y Afromexicana, el Consejo Nacional de Población (Conapo) y los Consejos Estatales de Población de Guerrero y de Oaxaca abrimos un diálogo en torno a los derechos sexuales y reproductivos en las comunidades con mayor presencia afromexicana. Se compartieron reflexiones y experiencias con estudiantes de los colegios de bachilleres de Cuajinicuilapa, donde 80.7 por ciento de la población se reconoce afromexicana y en Ometepec, Guerrero; así como en el plantel de San Juan Bautista Lo de Soto, Oaxaca, donde 95.7 por ciento se asume afromexicana. Acordes con los lemas de la campaña ¡Yo decido mi plan de vida! y ¡Yo exijo respeto!, los estudiantes expresaron actitudes abiertas ante la diversidad sexual y los derechos reproductivos, señalaron barreras que enfrentan para superar estereotipos sobre su cuerpo y sexualidad, y formas de violencia. Parte del orgullo a la identidad afromexicana se demostró con La danza de los diablos , basada en un ritual dedicado al dios africano Ruja, a quien los esclavos le pedían ser liberados del yugo español en épocas del virreinato; usan máscaras con barbas y flecos hechos con crines y colas de caballo, el grupo va precedido por el diablo mayor o Tenango, que representa al capataz o patrón, y la Minga o Bruja, personificada por un hombre con ropa de mujer, tradición muy relevante en la Costa Chica.

En el evento participaron las directoras de los planteles, representantes de los gobiernos estatales, de las Secretarías de la Mujer y legisladoras estatales, la titular de Educación de Oaxaca, Delfina Elizabeth Guzmán Díaz, y la presidenta municipal de San Juan Bautista Lo de Soto, Irasema Leyva Ojeda, joven afromexicana que se expresó con narrativas del siglo XXI y quien mostró esa esbeltez característica de las africanas, que deriva de la costumbre de cargar un cántaro de agua sobre la cabeza levantada y el tronco erecto para evitar que se derrame.

* Secretaria técnica del Conapo

X: Gabrielarodr108





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