Lilian Hernández Osorio
Periódico La Jornada
Viernes 4 de abril de 2025, p. 18
La reforma disciplinaria que aprobó el Consejo Universitario para aplicar la expulsión o suspensión inmediata a los alumnos o profesores que cometan actos vandálicos en la UNAM ya generó el primer rechazo.
Ayer, estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPS) realizaron una asamblea por más de tres horas en la que acordaron un paro de 24 horas para este viernes y un paro total el lunes 7 de abril.
Desde la explanada principal de la facultad, alrededor de 200 alumnos se quejaron de que la máxima autoridad de la UNAM haya reformado el reglamento del Tribunal Universitario para reprimir aún más a la comunidad estudiantil.
Consideraron que esta modificación lo que busca en realidad es criminalizar la protesta, porque cualquier manifestación van a querer interpretarla como algo vandálico y eso reduce su libertad de expresión y libre manifestación.
Aunque apenas fue un primer rechazo, los alumnos demostraron no estar conformes con estos cambios que, dicen, atentan contra la pluralidad de ideas que ha destacado a la casa de estudios; sin embargo, reconocieron que este tema debe debatirse abiertamente entre toda la comunidad universitaria.
Horas después, ya por la noche, un contingente de estudiantes salió caminando de las islas rumbo a Insurgentes Sur para manifestarse y bloquear la avenida, con el argumento de que no pueden prohibirles la protesta, aunque no leyeron ningún pliego petitorio ni hablaron de acciones posteriores.
Avances incipientes
A cinco años de la creación de la Coordinación para la igualdad de género (Cigu) en la UNAM, el rector Leonardo Lomelí reconoció que ha habido avances en esta materia, pero aún son incipientes, por lo que es necesario seguir impulsado una universidad más justa, inclusiva y libre de violencia.
Alertó que dentro de la UNAM aún hay resistencias e incluso retrocesos que deben combatirse con constancia, capacitación y diálogo
, y así llegar a la igualdad sustantiva.
El rector subrayó que esta coordinación ha representado un parteaguas y avance sustancial contra la violencia de género, pero es fundamental reforzar las estrategia de monitoreo, seguimiento y evaluación, pues los alumnos se quejan de que los procedimientos son largos y poco favorables.
A su vez, académicas y funcionarias manifestaron que todavía hay barreras que deben atacar como la falta de presupuesto con perspectiva de género, desarrollo de políticas institucionales con cero tolerancia a la violencia, así como estrategias de educación y formación para las generaciones del bachillerato.
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