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casi la mitad de su equipo sufrió de cáncer, dicen, por los efectos de la radiación provocada por unas pruebas atómicas


Si buscamos hoy El conquistador de Mongolia en webs de reseñas como IMDb o Filmaffinity, rápidamente te llamará la atención por ser una de las películas peor valoradas de la extensa filmografía de John Wayne, mito del wéstern americano y una de las más grandes estrellas de Hollwyood de todos los tiempos. Aquel drama de aventuras histórico con Wayne en el papel de Ghengis Khan fue un disparate que no dudaron en vapulear la prensa de entonces, y que pasó sin pena ni gloria por las salas de cine, no sin antes haber contado con una producción calamitosa.

Una que elevó considerablemente su presupuesto. Y sin embargo, nada de lo que hemos contado en este primer párrafo es por lo que acabó pasando a la historia el film dirigido por Dick Powell para RKO Radio Pictures, sino por un trágico legado por el que, afirman, casi la mitad de los que participaron en su rodaje acabó cogiendo cáncer y muriendo por consecuencias derivadas de la enfermedad.

La terrible elección del lugar del rodaje

La desafortunada historia de El conquistador de Mongolia (o The Conqueror en versión original) comenzó cuando los buscadores de localizaciones encontraron en las afueras St. George, a 220 kilómetros a favor del viento del Sitio de Pruebas de Nevada, los escenarios de exteriores perfectos para recrear el Desierto de Gobi que Khan tuvo que atravesar para algunas de sus muchas conquistas allá por el siglo XIII. Lo que no podían sospechar es que esta tierra les acabaría matando. Tan poco creían en el peligro que incluso para los reshoots en Los Ángeles mandaron traer toneladas de esta tierra.

“Con 91 casos, creo que la relación con su exposición en el rodaje se sostendría incluso en un tribunal”

Según averiguó y publicó la revista People allá por 1980, 26 años después de que se rodara la película, de los 220 miembros del elenco y equipo, la asombrosa cifra de 91 contrajeron cáncer. 46 de ellos, incluidos el propio John Wayne, fallecieron a causa de la enfermedad, y hubo también alguien que decidió quitarse la vida tras ser diagnosticado de cáncer. “Con estas cifras, este caso podría considerarse una epidemia. Con 91 casos, creo que la relación con su exposición en el rodaje de la película se sostendría incluso en un tribunal”, afirmó al magazín el Dr. Robert C. Pendleton, experto en salud radiológica de la Universidad de Utah.

Los cineastas conocían estas pruebas, once de ellas realizadas en 1953 y el rodaje comenzó apenas un año después, pero el gobierno les aseguró que era seguro continuar la producción, por lo que siguieron adelante en sus planes. Con el tiempo empezaron a llegar todas las noticias de estas muertes y, cuentan las malas lenguas, Howard Hughes, productor de la película, reconcomido por la culpa, buscó comprar todas las copias de la misma para que evitar su distribución.

Debido a su pobre guion con diálogos que provocaban risas involuntaria, y una extraña elección de actores, El conquistador de Mongolia es a menudo citada por muchos expertos como una de las peores películas de todos los tiempos. Pero su trágica historia detrás de cámaras hacen de ella una obra que vale la pena conocer y que puedes encontrar en el catálogo clásico de Filmin y Prime Video.

Vía | SlashFilm, The Guardian, Espinof

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