Si los gobiernos desarrollaran una tecnología que captara los rayos del sol desde el espacio y los utilizara como arma sin duda sería una grave amenaza para cualquier persona o país en el planeta. Aquí te explicaremos como ha sido desarrollada esta tecnología a lo largo de los años.
La grave amenaza que representa para el planeta la energía del sol utilizada por el gobierno
Quién no ha visto en numerosas creaciones cinematográficas la imagen de un radiante haz concentrado que es enviado hacia la Tierra por un satélite que orbita el planeta, como una especie de arma láser disparado por un desquiciado y malvado científico que pretende apoderarse del mundo.
Se trata de una idea en la que se combina el poder de la energía solar y la posibilidad de usarla en toda su potencia, lo que implica recolectarla y llevarla hasta la Tierra, una invención que es descrita en un relato de ciencia ficción que hiciera el escritor de origen ruso Isaac Asimov en 1941 y que llevaba por título «Reason»
Parece que uno de los primeros que pensó en hacer de esta idea un arma fue Hitler, pues se encontraron evidencias de que durante la Segunda Guerra Mundial un grupo de 150 científicos por órdenes nazis intentaban construir en un pequeño y antiguo pueblo en Alemania llamado Hillersleben un artificio solar de destrucción de pueblos y ciudades.
El desarrollo paulatino de una idea luminosa desde los años 70 hasta nuestros días
Sin embargo, hay pruebas más sólidas de que la fantástica idea en el escrito de Asimov no es destructiva sino todo lo contrario, pues en 1968 un ingeniero de Estados Unidos, nacido en Checoslovaquia y de nombre Peter Glaser se propuso transmitir energía haciendo orbitar sobre la Tierra un satélite de manera geoestacionaria y utilizó para ello señales de microondas.
Dos años después la NASA y el Departamento de Energía estadounidense se apoyaron en la idea de Asimov para tratar de paliar la crisis del petróleo en aquel entonces y crearon el concepto de energía solar basada en el espacio o SBSP por sus siglas en inglés como base de una fuente energética renovable a grandes escalas.
La NASA con ayuda de Raytheon, una compañía ya extinta que operaba como contratista del Pentágono, pone en práctica en 1975 la idea de Asimov mediante la transmisión energética inalámbrica en las instalaciones de Goldstone. El resultado fue la obtención a una distancia de apenas 1,5 metros de una transmisión de 914 W con una eficiencia de 54,18%.
Hay todavía un trayecto por recorrer para llegar a la construcción de estaciones solares espaciales
En épocas anteriores los resultados de las pruebas realizadas con gigantescas estaciones de energía solar en órbita indicaban que se trataba de una tecnología muy costosa, por lo que fue suspendido el proyecto y no fue sino hasta la década de los 90 que volvió a tener vigencia gracias a dos novedosos conceptos:
Los nuevos conceptos con base en la órbita baja terrestre y la órbita geoestacionaria fueron utilizados por la JAXA, es decir, la agencia espacial de Japón para darle un nuevo impulso a la idea de la energía solar ampliada y proyectada desde el espacio, aunque los resultados más prometedores los obtuvo en 2015.
Veinticinco años después la agencia espacial japonesa pudo alcanzar una transmisión potente y precisa, algo que hasta ese momento era impensable, y en la actualidad los japoneses continúan con su proyecto de construcción de una estación solar de 1 GW que orbite la Tierra, teniendo previsto su puesta en funcionamiento para 2030.
En conclusión, aunque las guerras y los conflictos entre gobiernos pueden hacer pensar que el planeta podría enfrentar una nueva y gran amenaza con la expansión de la energía solar espacial, el desarrollo que ha tenido esta durante décadas demuestra que esta tecnología tiene muchos más usos benéficos.
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