Los jóvenes de la Generación Z admiten que han cambiado la pausa para el café o el tabaco de anteriores generaciones por ver series y películas durante la jornada laboral. La práctica, facilitada por el trabajo remoto, ha hecho que se convierta en una de las razones principales por las que casi el 50% de la Generación Z no quiere volver a la oficina.
Pero aunque los datos recogidos por la encuesta del servicio de streaming Tubi pueden volver a despertar a los fantasmas de la productividad, en realidad esconde una segunda lectura según los expertos. Pese a que podría parecer otra forma más de task masking, que el 84% de los trabajadores de la Generación Z admita ver series y películas mientras trabaja es sólo una seña de identidad más de su cultura y hábitos.
Para la Generación Z ver una serie en el trabajo es ruido blanco
La idea detrás de la práctica es que, tal y como recogen desde Fortune, tanto para los Gen Z como para el resto de trabajadores que se acogen al trabajo remoto o las modalidades híbridas, los límites entre en trabajo y el entretenimiento se vuelven más difusos por el mero hecho de estar en casa. Si en el caso de otros trabajadores eso supone distraerse con tareas del hogar, en el de los jóvenes el mundo del streaming juega un gran papel.
Sin embargo, que el 53% de los miembros encuestados de la Generación Z reconozcan posponer su trabajo para pegarse un atracón de capítulos o terminar esa película que les ha quedado pendiente, preocuparía a cualquiera obsesionado con la productividad de sus empleados. No debería porque, en la mayoría de ocasiones, es un ruido blanco relacionado con cómo los jóvenes de hoy en día gestionan su concentración para mantenerse estimulados.
Para Simran Bhatia, Líder de Operaciones Personales de la compañía Reality Defender, la clave está en que ver en segundo plano una serie, escuchar un podcast o hacer lo mismo con la música, no necesariamente significa una distracción. “En lugar de crear reglas alrededor de esto, los jefes más progresistas deberían considerar cómo diseñar sus ambientes de trabajo, tanto en la oficina como en remoto, para reflejar cómo funciona esta generación de forma óptima”. Apunta que, si cada grupo cultural ha aportado algo a la hora de cambiar cómo trabajamos, la Generación Z no es una excepción.
Imagen | Luca Nicoletti
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