Si eres de los que vieron sus primeros animes en VHS o recuerdas pagar en pesetas por tus primeros mangas, seguramente recordarás Appleseed, una obra del creador de Ghost in the Shell que ya contenía las semillas de muchos de los temas que más tarde exploraría en su obra más famosa. Pero Appleseed es mucho más que una simple precuela de lo que vendría después: es una reflexión profunda sobre el futuro, sobre la relación entre humanidad y tecnología, sobre cómo los sistemas de control y las utopías pueden esconder oscuros dilemas éticos y políticos. Como buena ciencia ficción de los años 80, Appleseed no solo anticipaba un futuro dominado por la tecnología, sino que también nos hacía una advertencia sobre los peligros de esa dependencia, algo que, a día de hoy, parece ser que hemos ignorado.
Situada en un futuro post-apocalíptico, la historia de Appleseed se desarrolla en Olimpo, una ciudad que busca ser un modelo de sociedad ideal. Y ya sabemos lo que pasa con las sociedades ideales de la ciencia ficción. Esta utopía está sostenida por una inteligencia artificial llamada Gaia, que regula y controla todos los aspectos de la vida en la ciudad. Con un trasfondo tan cargado de preguntas sobre el futuro de la humanidad y su relación con la tecnología, la obra de Masamune Shirow se convierte en un espejo futurista de nuestra propia sociedad y las tensiones éticas que surgen cuando la tecnología y el poder se combinan.
El impacto filosófico y ético de Gaia y la Utopía
El corazón de Appleseed, tanto el manga de 1985 como el anime de 1988, está en la inteligencia artificial Gaia, que gobierna la ciudad de Olimpo con la premisa de lograr el bienestar colectivo. Sin embargo, tal como lo entiende Gaia, el bienestar no se mide por la libertad o el derecho individual, sino por la estabilidad, que se mantiene a través del control absoluto de la sociedad. Gaia tiene acceso a todos los datos de la ciudad, desde la información sobre los ciudadanos hasta los movimientos de cada individuo, lo que le permite tomar decisiones sobre la vida de los habitantes. Bajo esta premisa, la vida de los humanos se ve constantemente filtrada y ajustada para mantener el equilibrio, pero ¿realmente el bienestar colectivo justifica el control total sobre la vida de las personas?
El bienestar no se mide por la libertad o el derecho individual, sino por la estabilidad, que se mantiene a través del control absoluto de la sociedad
En Appleseed, la pregunta central se convierte en: ¿qué significa el bienestar colectivo cuando este depende de la supresión de los derechos individuales? Gaia, al considerar a los bioroides (seres artificiales creados para reemplazar a los humanos en ciertas funciones) como menos peligrosos que los propios humanos, toma decisiones que marginan a las personas en favor de estos seres creados artificialmente. Este sistema provoca una rebelión por parte de los humanos, que sienten que su propia existencia está siendo relegada a un segundo plano en favor de una paz artificial. Este dilema filosófico comienza a tener cierto impacto con debates contemporáneos y diferentes previsiones filosóficas sobre la inteligencia artificial en gobiernos y cómo se equilibra el poder entre la máquina y el individuo.
En el fondo, la sociedad de Olimpo es una distopía enmascarada de utopía, y la presencia de Gaia es el reflejo de un mundo donde la libertad ha sido sacrificada en nombre de la eficiencia y el control. Si bien en principio la tecnología parece ofrecer la solución para los problemas humanos, el sacrificio de la autonomía personal genera preguntas sobre hasta qué punto podemos permitir que una máquina controle nuestra vida. La naturaleza de este control nos lleva a una reflexión más profunda sobre la inteligencia artificial, no solo como herramienta, sino como el eje alrededor del cual gira toda una sociedad.


Crítica política y social en Utopía
A pesar de estar diseñada como una sociedad ideal, Olimpo es todo menos perfecta. En su búsqueda de la paz, Gaia y el sistema de control que gobierna la ciudad imponen una estructura social que refleja algunos de los peores aspectos de las sociedades humanas reales. Esta sociedad presenta una fachada de armonía y estabilidad, pero detrás de esa fachada se ocultan profundas desigualdades y controles que benefician a ciertos grupos en detrimento de otros. Los bioroides, por ejemplo, tienen más derechos y privilegios que los propios humanos, ya que son vistos como menos peligrosos y, por tanto, más aptos para ocupar roles clave en la sociedad.
No es por ser paranoico, pero que no te quepa duda que ahora mismo alguien sabe dónde estás y lo que estás haciendo con un detalle espeluznante
Este modelo de control y exclusión tiene paralelismos con muchos de los problemas de las sociedades modernas, en particular con el creciente poder de los gobiernos y corporaciones que, bajo la premisa de ofrecer seguridad y bienestar, controlan cada vez más aspectos de la vida privada. La vigilancia constante en Olimpo, donde Gaia recopila información de todos los ciudadanos, recuerda a los sistemas de vigilancia y métricas de comportamiento masivo implementados en algunas ciudades modernas, donde la privacidad individual es sacrificada en nombre de la seguridad colectiva. No es como darle al botón de “aceptar todas las cookies”, pero por algún lado se empieza. Este tipo de control, aunque no tan evidente, está cada vez más presente en la vida real, desde el uso de cámaras de vigilancia hasta el rastreo digital de nuestros movimientos y comportamientos en perfiles de redes sociales. No es por ser paranoico, pero que no te quepa duda que ahora mismo alguien sabe dónde estás y lo que estás haciendo con un detalle espeluznante.
El control de la información y la vigilancia son solo algunos de los temas que Appleseed pone sobre la mesa. En la ciudad de Olimpo, los ciudadanos viven bajo la supervisión constante de Gaia, que tiene acceso a todos sus movimientos, conversaciones y acciones. Esto genera una sensación de claustrofobia en los habitantes, que no pueden escapar de los ojos del sistema. Esta idea de vigilancia totalitaria tiene ecos en los debates actuales sobre la privacidad en la era digital, donde las tecnologías que usamos a diario recopilan datos sobre nuestras vidas de maneras que muchas veces ni siquiera somos conscientes de ellas.
La exclusión social también es otro tema central en Appleseed. Aunque la ciudad de Olimpo parece ser el lugar ideal para vivir, la realidad es que las personas están divididas en categorías según su utilidad para el sistema. Los bioroides, al ser considerados más controlables y menos peligrosos que los humanos, gozan de un estatus privilegiado, mientras que los humanos son tratados como ciudadanos de segunda clase. Este sistema de estratificación por desgracia recuerda a las desigualdades sociales en las que se basan muchos de los sistemas políticos actuales, donde la clase y el poder determinan las oportunidades y derechos de las personas. “Es el mercado, amigo”.


Tecnología y humanidad en conflicto
El conflicto más profundo en Appleseed no es solo el de los personajes contra Gaia o el sistema de control, sino el de la humanidad contra sí misma, reflejada en la tensión entre los avances tecnológicos y la preservación de la esencia humana. Los personajes principales, Deunan Knute y Briareos Hecatonchires, representan dos enfoques diferentes hacia esta dualidad. Deunan, una mujer humana, se enfrenta a la presión de vivir en un mundo dominado por la tecnología. Ella simboliza la lucha por mantener su humanidad en un contexto cada vez más digitalizado y automatizado, donde la libertad personal y la autonomía están constantemente bajo amenaza.
¿Estamos construyendo nuestras propias utopías? Y si lo estamos haciendo, ¿a qué precio?
Por otro lado, Briareos, un ciborg, representa la adaptación a la tecnología. A pesar de haber sido modificado físicamente y contar con un cuerpo mecánico, su conexión emocional con Deunan revela que, aunque los avances tecnológicos puedan modificar nuestros cuerpos y capacidades, lo que realmente nos define como seres humanos son nuestros valores, nuestras emociones y nuestra capacidad de empatizar, amar y sentir. Este conflicto entre la humanidad y la tecnología es central en Appleseed y se refleja en la relación entre Deunan y Briareos. A lo largo de las películas (o de las diferentes series y mangas de la franquicia), se explora cómo la tecnología puede ser una herramienta útil, pero también cómo puede deshumanizarnos si no se equilibra con nuestras emociones y nuestro sentido de identidad.


Un ejemplo claro de este conflicto se presenta cuando Deunan se enfrenta a los líderes de Olimpo, cuestionando la autoridad de Gaia sobre la vida humana. En ese momento, la protagonista resalta que, aunque la tecnología puede ofrecer soluciones y garantizar la paz, no debe usurpar la capacidad humana de decidir su propio destino. Por otro lado, la relación entre Deunan y Briareos demuestra que la tecnología, cuando se usa para mejorar y no para reemplazar lo humano, puede enriquecer nuestras vidas, pero siempre debe estar subordinada a nuestras emociones y deseos. Es un punto en el que no hay debate, el ingenio humano hace nuestra vida más fácil y garantiza, teóricamente, nuestra supervivencia como especie.
Appleseed no es solo un anime de ciencia ficción, sino una profunda reflexión sobre el futuro que nos aguarda. Los dilemas filosóficos planteados por Gaia, las críticas políticas a la estructura de Olimpo y el conflicto entre la tecnología y la humanidad siguen siendo más relevantes que nunca en la actualidad. En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, Appleseed nos invita a preguntarnos: ¿estamos construyendo nuestras propias utopías? Y si lo estamos haciendo, ¿a qué precio? La obra de Masamune Shirow, más de tres décadas después de su creación, sigue siendo una interesante reflexión sobre los dilemas éticos, sociales y políticos que enfrentamos hoy en día. Es un recordatorio de que, aunque la tecnología pueda ser una herramienta poderosa, no debemos perder de vista lo que nos hace humanos.
En 3DJuegos | La primera Ghost in The Shell es más famosa, pero tal vez su secuela sea mucho mejor película
Deja una respuesta