Que la vida se va en un suspiro es una afirmación que a menudo escuchamos decir a nuestros padres y abuelos. Y cuando miramos atrás en el tiempo descubrimos que tenían razón; sin detenerse, el tiempo avanza hasta que llegamos al final del camino y dejamos de vivir, si antes no ocurre algo que nos lo impida.
Esta fugacidad de la vida es algo que desde siempre ha ocupado la mente de los seres humanos. Durante siglos se buscaron fórmulas para obtener la vida eterna y cuando la ciencia avanzó tanto para demostrarnos que, al menos por ahora eso es imposible, la exploración se enfocó en encontrar alternativas para vivir, por lo menos, 100 años.
Esa es la motivación que llevó al escritor estadounidense Dan Buettner a recorrer el mundo en búsqueda de las claves que han permitido a la población de cinco comunidades, en distintos países, aumentar su esperanza de vida, de tal manera que hay quienes viven más de un siglo. El camino para conocer los secretos de estos sitios está documentado en la serie de Netflix Vivir 100 años: los secretos de las zonas azules.
A través de 4 capítulos, Buettner explora la forma de vida, la alimentación, los hábitos y las costumbres que han llevado a los habitantes de Okinawa, Japón; Cerdeña, Italia; Loma Linda, en California, Estados Unidos; Icara, Grecia y la Península de Nicoya, en Costa Rica, a ser más longevos que en otros lugares.
¿Qué son las zonas azules?
De acuerdo con Buettner, las zonas azules son sitios en el mundo en los que habitan las personas más longevas de todo el mundo. “Estas personas llegan a vivir 100 años, que son las tasas más altas; viven vidas activas, vibrantes y muy felices, y tal vez lo más sorprendente viven mucho sin intentarlo, y sus secretos podrían ayudarnos a todos para sacarle provecho a cada año que este cuerpo pueda darnos”, asegura en esta serie documental.
Hoy día, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la esperanza de vida de una persona en el mundo es de 71.4 años, en promedio. Para lograr que esa esperanza se extienda, Buettner sostiene que el punto de partida es cambiar el enfoque con el que buscamos vivir más.
“Cada año los americanos gastamos millones de dólares en dietas, gimnasio y suplementos pero es claro que no funciona y es claro que estamos desperdiciando los mejores años de nuestra vida. En América, por primera vez en este siglo, la esperanza de vida está disminuyendo. ¿Cómo lo arreglamos? Yo creo que no se trata de prevenir la muerte, se trata de aprender a vivir”, afima.
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