
Innovadora tecnología de almacenamiento térmico con arena de cuarzo desarrollada por Magaldi Green Energy, capaz de almacenar energía renovable y transformarla en vapor verde para procesos industriales, electricidad y calefacción urbana, destacando por su sostenibilidad, eficiencia y versatilidad.
- Quarzsand como batería térmica.
- Energía solar/eólica convertida en calor (hasta 600 °C).
- Calor almacenado días con <2 % de pérdida/día.
- Reutilizable como vapor (hasta 450 °C).
- Reduce consumo de gas en industrias.
- Almacena electricidad renovable y estabiliza red.
- Módulos escalables hasta 100 MWh.
- 100 % reciclable, sin materiales raros.
Almacenamiento con arena de cuarzo: cómo Magaldi impulsa la descarbonización industrial
¿Cómo funciona el sistema MGTES?
El sistema térmico MGTES (Magaldi Green Thermal Energy Storage) usa arena de cuarzo como medio de almacenamiento en una tecnología patentada de lecho fluidizado. Este sistema desarrollado por Magaldi Green Energy, parte del grupo industrial italiano Magaldi, se presenta como una solución sólida para la transición energética, sobre todo en sectores con alto consumo térmico.
- Carga: electricidad renovable (solar o eólica) calienta la arena hasta 600 °C. Esto se logra mediante resistencias eléctricas o transferencia directa de calor.
- Almacenamiento: la arena caliente se guarda en módulos de acero aislados. Gracias a su mínima pérdida térmica (<2 % al día), la energía permanece disponible durante varios días, superando la eficiencia de muchas baterías químicas.
- Descarga: cuando se necesita energía, el calor almacenado se convierte en vapor a alta temperatura (hasta 450 °C), útil tanto para procesos industriales como para reconvertir en electricidad mediante turbinas de vapor.
Aplicaciones clave del almacenamiento térmico con arena
1. Vapor verde para la industria
El MGTES reemplaza el gas natural en procesos industriales de media y alta temperatura, como:
- Esterilización de alimentos (150 °C)
- Producción de papel (200 °C)
- Procesos químicos (400 °C)
Un proyecto piloto con IGI en Italia ya ha logrado:
- Reducción del 20 % en consumo de gas
- Disminución significativa de emisiones de CO₂
- Estabilidad energética a pesar de las oscilaciones en los precios eléctricos
2. Almacenamiento de electricidad y estabilidad de red
El sistema no solo almacena calor, sino que permite una conversión completa: Power-to-Heat-to-Power. Es decir:
- Acumula energía renovable cuando hay excedente
- La libera cuando hay demanda alta
- Equilibra la red eléctrica y garantiza suministro constante
3. Redes de calefacción urbana y plantas de energía
El MGTES puede actuar como almacén intermedio en redes de calor, absorbiendo picos de demanda y garantizando suministro constante y limpio las 24 horas del día.


¿Por qué el MGTES acelera la transición energética?
✔ Alivia las redes eléctricas: al almacenar excedentes de energía renovable.
✔ Une sectores: conecta de forma eficiente el sistema eléctrico y térmico.
✔ Escalable: desde 5 MWh (uso industrial medio) hasta 100 MWh (plantas grandes).
✔ Sostenible y reciclable: arena común, sin materiales críticos ni escasos.
✔ Bajo coste operativo: más rentable que el gas o muchas baterías.
Comparativa con otras tecnologías de almacenamiento
Tecnología | Medio | Temp. máx. | Aplicaciones | Vida útil |
---|---|---|---|---|
MGTES (Magaldi) | Arena de cuarzo | Hasta 600 °C | Industria, electricidad, calor | 30+ años |
Energy Dome | CO₂ | Baja | Electricidad | 25+ años |
Energynest | Hormigón | Hasta 400 °C | Industria | 30+ años |
Energy Vault | Gravedad | – | Electricidad | 35+ años |
Cada una tiene sus ventajas específicas, pero el MGTES destaca por su versatilidad térmica, escalabilidad y sostenibilidad.
Potencial de esta tecnología
El MGTES representa una herramienta clave para alcanzar una industria sin emisiones y con mayor independencia energética. Al usar un recurso tan abundante como la arena de cuarzo, evita la dependencia de materiales críticos o contaminantes. Su capacidad para almacenar y liberar energía térmica lo convierte en un puente entre el presente fósil y un futuro 100 % renovable.
Además, su vida útil extensa (más de 30 años) y su bajo coste de operación lo hacen ideal no solo para grandes industrias, sino también para infraestructuras públicas como redes de calor urbano. Si se adopta a gran escala, este tipo de tecnología puede convertirse en un pilar fundamental de un sistema energético sostenible, resiliente y descentralizado.
Vía www.magaldi.com
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