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Es registrado un nuevo vuelo del caza de sexta generación que Shenyang estaría desarrollando para la Fuerza Aérea de China


A través de una serie de nuevas imágenes viralizadas en redes sociales, se ha confirmado que el otro caza de sexta generación en desarrollo para equipar a la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación de China (PLAAF) ha realizado un nuevo vuelo de pruebas; el segundo del que se tiene registro. Esta aeronave, que se suma a la denominada “J-36” producida por Chengdu, ha recibido la designación no oficial de “J-50” por parte de la comunidad de especialistas, confirmándose su desarrollo por parte de la empresa Shenyang, una de las gigantes del complejo industrial aeroespacial chino.

La confirmación de este nuevo vuelo de pruebas se produce a tan solo días del anuncio realizado por el presidente Trump, mediante el cual se confirmó la selección de la propuesta de Boeing para equipar a la Fuerza Aérea de EE.UU. con el caza de sexta generación F-47, imponiéndose de esta manera sobre Lockheed Martin en la consideración oficial.

Designado de forma no oficial como “J-50”, se trata de la segunda aeronave de diseño furtivo sin cola que se da a conocer, luego del vuelo de pruebas registrado el pasado mes de diciembre. Este se produjo con posterioridad al vuelo del que sería el primer avión de sexta generación chino, denominado “J-36” tras observarse este número en los laterales del fuselaje.

Como se confirmó en aquella ocasión, el vuelo del “J-50”, en el cual se pudo apreciar la tendencia que estaría adoptando la siguiente generación de aviones de combate, tuvo lugar en las cercanías de las instalaciones de la empresa Shenyang. Esta compañía es responsable de toda la línea de aviones de combate derivados de la familia Flanker de origen ruso/soviético, con modelos como el J-15 y el J-16, además del caza furtivo J-35 y sus versiones embarcadas para los portaaviones de la Armada de China.

Las recientes imágenes viralizadas en redes sociales permiten apreciar con mayor grado de detalle algunas de las características de la aeronave, la cual, al igual que sucede con el J-36, ha generado tanto argumentos que respaldan que estamos ante un nuevo avión de combate de sexta generación, como también otras posturas que señalan su posible naturaleza como prototipo o demostrador de nuevas tecnologías para ser aplicadas a otras aeronaves en el futuro.

En cuanto a los detalles, las imágenes muestran la posible presencia de bahías internas de armamento en los laterales del fuselaje, en una disposición similar a la presente en cazas de quinta generación como el F-22 Raptor y el J-20 Mighty Dragon. Además, en la sección del morro se puede apreciar un bulto que, al igual que en el F-35 y el futuro J-35, podría indicar que el J-50 también estaría equipado con sistemas electroópticos de diverso tipo, así como con un sistema IRST, el cual, frente a la proliferación de cazas furtivos, se está convirtiendo en un equipamiento obligatorio para los aviones de combate actuales y futuros.

Pasando a la sección de cola, y a diferencia del J-36, el J-50 estaría equipado con dos motores, siguiendo la tendencia de los actuales cazas de quinta generación chinos —como el J-20 y el J-35—, especulándose la posibilidad de que esta aeronave bimotor esté equipada con toberas de empuje vectorial en 2D. Otros detalles también podrían indicar la presencia de entradas supersónicas sin desviador (DSI, por sus siglas en inglés), una característica presente en cazas como el J-10B/C de Chengdu.

Estas características de diseño representan una solución novedosa que permite prescindir de rampas de admisión y conos de entrada en las aeronaves, mejorando el flujo y control del aire que ingresa a los motores, además de reducir el peso, la complejidad y los costos asociados a los métodos tradicionales.

Por último, las imágenes más claras, en comparación con las registradas en diciembre pasado, permiten determinar con mayor precisión la forma del ala en configuración lambda adoptada por Shenyang, en lugar de la forma trapezoidal elegida para el J-35. Esta decisión de diseño, considerando que se trata de aviones experimentales y prototipos funcionales, presenta tanto ventajas como desventajas.

Si bien este diseño aumentaría la furtividad de la aeronave, tiene como contras un mayor grado de complejidad en su fabricación, así como una menor eficiencia estructural, incrementando los costos asociados a su eventual producción. Por el contrario, la forma de ala en lambda permitiría un mejor control y estabilidad a bajas velocidades.

Finalmente, y como suele ocurrir con cada nueva imagen que surge, algunas interrogantes son respondidas, pero se generan muchas más. Aún no queda claro si, emulando lo observado en Estados Unidos con su nuevo F-47, tanto Shenyang como Chengdu están participando de una competencia para posicionarse en un nuevo programa de aviones furtivos para la PLAAF, o si, por el contrario, se trata de dos desarrollos separados que responden a requerimientos distintos: con el J-36 como un avión de ataque o bombardero táctico furtivo, y el J-50 como un caza de primera línea o de superioridad aérea.

La realidad muestra que aún muchos secretos siguen siendo guardados por ambas empresas, las cuales no han emitido ningún comunicado oficial, ni parece que tengan la intención de hacerlo, para brindar un panorama claro sobre estos dos programas de nuevas aeronaves chinas.

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