El año pasado, la administración de Claudia Sheinbaum aprobó la reforma de simplificación orgánica que implicó la extinción de un total de siete organismos autónomos, entre ellos el regulador de la conectividad: el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT).
El Instituto mantiene sus operaciones, pero en cuanto se aprueben las leyes, algunas de sus funciones pasarán a la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, mientras que otras atribuciones serán trasladadas a un nuevo ente de competencia antimonopolio en la Secretaría de Economía.
Pero para la USTR la transición hacia nuevos reguladores “suscita importantes preocupaciones sobre el cumplimiento continuo de México con sus obligaciones en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Los cambios de la reforma de simplificación orgánica colocan a la industria de las telecomunicaciones bajo el amparo del Poder Ejecutivo al convertirse en la figura encargada de diseñar las políticas regulatorias de mercados altamente concentrados como la telefonía móvil.
“A pesar de las profundas reformas del sector de las telecomunicaciones en 2013 y 2014, los participantes en el mercado aún deben competir con el proveedor dominante tradicional, que ha mantenido una participación de mercado cercana al 70 %”, expuso la USTR, entidad que identifica las barreras comerciales que enfrentan las empresas estadounidenses en otros países y las informa a la Casa Blanca.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos advirtió que el nuevo marco regulatorio también traería como consecuencia una posición de ventaja para empresas dominantes como América Móvil quien a pesar de contar con una regulación aún se coloca como una de las empresas con mayor concentración de líneas, ingresos e incluso de espectro.
La futura autoridad antimonopolio podría definir su política regulatoria tomando como referencia el mercado de las telecomunicaciones. Esto significaría regular a los Agentes Económicos Preponderantes- jugadores de la industria con una participación mayor al 50% del mercado nacional- por cada segmento de servicios como: internet, telefonía, televisión de paga.
Regular bajo esta óptica daría mayores posibilidades a América Móvil para que Telmex entre al negocio de Televisión restringida.
Otras de las grandes preocupaciones de la USTR es el costo del espectro. La dependencia de Estados Unidos reprochó que el Gobierno de México desestimara varias propuestas para reducir los costos, presentadas por el IFT y el sector privado, lo que solo ha traído mayores problemas para que las empresas de telecomunicaciones adquieran bandas de espectro.
“México asigna licencias de espectro mediante subastas competitivas, impone una tarifa anual considerable basada en la cantidad de espectro que posee cada licenciatario. Parece que la estructura de la tarifa anual de espectro de México podría beneficiar al proveedor dominante y perjudicar a otro proveedor” asestó la dependencia de Estados Unidos.
Esta situación se traduce en que Telcel desembolse el 7% de sus ingresos anuales, mientras que AT&T el 20.4%, de manera respectiva, lo cual para la USTR podrían provocar que la compañía de origen estadounidense regrese todo el espectro adjudicado.
“Estados Unidos continúa presionando a México para que considere cambios en sus normas que reduzcan los costos generales del espectro y aborden el poder de mercado del proveedor dominante”, dijo.
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