De la Redacción
Periódico La Jornada
Jueves 3 de abril de 2025, p. 3
Fue un horror
. Así calificó ayer Donald Trump al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que entró en vigor en 1994 y fue renegociado en 2018 para adoptar las siglas de T-MEC. Acusó que ese pacto comercial, que incluye a Canadá y México, cuesta cada año 500 mil millones de dólares a su país en forma de déficit comercial, de los que 300 mil millones de dólares, 60 por ciento, corresponden a México.
Funcionarios (que pidieron no ser identificados) del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum confiaron en que el discurso del mandatario estadunidense deja a salvo el pacto comercial, a pesar de las críticas realizadas desde la Casa Blanca.
Para Estados Unidos, recordó Trump, el TLCAN causó el cierre de 90 mil fabricas y la pérdida de 5 millones de empleos manufactureros. Desde el comienzo, el TLCAN, el peor acuerdo comercial jamás hecho, fue un horror. Tuvimos que conseguir la aprobación del Congreso para terminarlo. Tuvimos que vivir con ese acuerdo
.
El mandatario calificó el déficit comercial que su país tiene con Canadá y México de un robo
. Estados Unidos, añadió, ha estado subsidiando a México
con 300 mil millones de dólares anuales, es decir, el monto del desequilibrio en el intercambio comercial.
México quedó excluido de los aranceles recíprocos anunciados ayer, si bien se mantienen los impuestos a la industria automotriz, al aluminio y acero y a todos los productos que no estén dentro del T-MEC (que son alrededor de 50 por ciento de las exportaciones mexicanas a ese país).
Según los documentos publicados por la Casa Blanca, la aplicación de estos aranceles no es un fin en sí mismo, sino un mecanismo para obligar a México a modificar sus políticas en materia de seguridad fronteriza y control de inmigración indocumentada. Señaló que si México no cumple con lo que considera medidas de protección, se intensificarán las presiones económicas.
Desde la óptica de funcionarios mexicanos consultados ayer por La Jornada, el anuncio de Trump mantiene los aranceles de 25 por ciento a los autos, acero y aluminio, aunque empezaron negociaciones para lograr la tasa más baja respecto de todos los demás productos. Desde luego, en cualquier momento puede cambiar todo porque no hay instancia que lo pueda garantizar
, expresó una de las fuentes.
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