

Las baterías modificadas pueden cargarse cinco veces más rápido en temperaturas frías sin sacrificar la densidad energética. Además, mantienen el 97 % de su capacidad después de 100 ciclos de carga rápida en frío.
- Carga 500% más rápida a -10 °C
- Recubrimiento especial + canales microscópicos.
- Mantiene el 97% de capacidad tras 100 cargas frías.
- Evita la formación de litio metálico.
- No requiere rediseñar fábricas.
- Aumenta autonomía sin sacrificar velocidad de carga.
Carga de vehículos eléctricos 5 veces más rápida en temperaturas bajo cero
Una innovadora modificación en el proceso de fabricación de baterías de vehículos eléctricos, desarrollada por ingenieros de la Universidad de Míchigan, permite lograr cargas ultrarrápidas incluso a temperaturas de -10 °C, sin comprometer la densidad energética.
Tecnología compatible con fábricas actuales
Según el profesor Neil Dasgupta, responsable del estudio, esta solución puede ser implementada por los fabricantes sin necesidad de rediseñar las líneas de producción existentes, lo que facilita su adopción a escala industrial.
Avance clave: sinergia entre recubrimiento y microcanales
El avance se basa en dos mejoras estructurales:
- Canales microscópicos (≈40 micras) en el ánodo, creados con láser, que facilitan el ingreso de iones de litio en toda la profundidad del electrodo.
- Un recubrimiento vítreo ultradelgado (≈20 nanómetros) de borato-carbonato de litio, que evita la formación de capas químicas que bloquean la carga, especialmente en frío.
Esta combinación evita la formación de litio metálico, un problema que reduce capacidad y puede generar fallos de seguridad. Como resultado, las baterías mantienen un 97% de su capacidad incluso tras 100 ciclos de carga rápida a bajas temperaturas.
Problemas actuales en climas fríos
En condiciones normales, el frío ralentiza el movimiento de los iones, disminuyendo tanto la autonomía como la velocidad de carga. Para compensar, los fabricantes aumentan el grosor de los electrodos, lo que mejora la autonomía pero ralentiza aún más la carga y reduce la eficiencia del uso del litio.
Este avance logra resolver ese dilema: cargar rápido sin comprometer la autonomía.
Impacto frente al escepticismo de los consumidores
A pesar del crecimiento de los vehículos eléctricos, estudios recientes muestran una caída en el interés por comprarlos, en parte por problemas en la autonomía invernal y el tiempo excesivo de carga en frío. Las cargas que en verano toman 30-40 minutos pueden extenderse a más de una hora en invierno.
Esta nueva tecnología busca precisamente eliminar ese punto crítico, mejorando la experiencia del usuario en todo clima.
Potencial de esta tecnología
Este avance representa un paso clave hacia un transporte verdaderamente sostenible. Al resolver uno de los mayores obstáculos técnicos de los vehículos eléctricos —el rendimiento en frío—, se acelera su adopción global.
Menor tiempo de carga = menos dependencia de infraestructura de carga masiva.
Mayor eficiencia energética = menor desperdicio de materiales críticos.
Tecnología escalable = impacto inmediato en modelos actuales y futuros.
Además, al no requerir grandes cambios en la fabricación, esta solución permite una transición más rápida y económica hacia una movilidad eléctrica más limpia y confiable, alineada con los objetivos globales de reducción de emisiones y descarbonización del transporte.
Vía umich.edu
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