La autonomía se ha convertido en uno de los elementos más perseguidos por los gigantes tecnológicos. Una prueba de ello es el invento de una batería que, bajo ciertas condiciones, consigue que un móvil funcione durante 400 años sin necesidad de carga. De esta forma, las baterías de litio se han convertido en un enemigo público, ya que sus ciclos de carga juegan en contra del interés de muchas compañías. Por ello, tras encontrar un sustituto prometedor gracias a un material que conocen los jugadores de Skyrim, le ha llegado el turno a un invento de una empresa surcoreana.
Como señala TechSpot, un equipo de investigadores de Corea del Sur está desarrollando baterías nucleares basadas en radiocarbono, una condición que les permite contar con una longevidad de décadas sin necesitar recargas. De esta forma, la energía nuclear no solo interesa a los gigantes de la IA, sino que también está empezando a despertar el interés de los investigadores y las compañías que buscan fomentar la autonomía. Por ello, confían en que su invento se convierta en una alternativa a las baterías de litio, una serie de unidades que requieren recargas frecuentes y presentan problemas ambientales.
Longevidad contra potencia
La principal ventaja, según indica la noticia original, es que el radiocarbono es un material económico, abundante y reciclable. Además, tiene una degradación extremadamente lenta, ya que hablamos de una vida media de 5.730 años. Así, la batería sería capaz de generar electricidad a partir de la desintegración radiactiva del carbono-14, una condición que emite solo partículas beta y, por ende, es mucho menos peligrosa que los rayos gamma. Esto, sumado al uso de un semiconductor de dióxido de titanio mejorado con tinte de rutenio y ácido crítico consigue que, en resumidas cuentas, la eficiencia aumente por encima de lo esperado.
Según señala la noticia original, uno de los aspectos más curiosos sucede al colocar radiocarbono tanto en el ánodo como en cátodo. Al llevar a cabo esta maniobra, se mejora la conversión de energía y la eficiencia aumenta del 0,48% hasta el 2,86%. No obstante, aunque estas baterías duran más que las de litio, es importante resaltar que tienen una menor eficiencia energética, ya que las de litio alcanzan un 90%. Aún así, sus aplicaciones potenciales van más allá de smartphones, ordenadores portátiles y otros dispositivos que podrían aumentar su longevidad.
Un ejemplo podría ser su integración en marcapasos, dado que estas unidades necesitan estar ligadas de por vida a los pacientes. Además, también se ha hecho alusión a sensores remotos, satélites y drones, ya que la introducción de una batería ilimitada podría llevar a despedirse de la necesidad de recarga. A esto, a su vez, debemos sumarle que la intención es mejorar la generación de energía optimizando los emisores de beta, así como la integración de la energía nuclear de forma segura en los dispositivos cotidianos. Al hacerlo, dejará de estar limitada a grandes plantas de energía y comenzará a ampliar la autonomía de todo tipo de equipos.
China no esconde su interés
Sin embargo, Corea del Sur no es el único país asiático interesado en ensalzar el valor de las baterías nucleares. A finales de enero, Betavolt Technology presentó su idea de cómo debería ser la pila del futuro, razón por la que hicieron hincapié en aspectos como su tamaño o su duración: una unidad de 15×15 milímetros que ofrezca 50 años de autonomía. Así, gracias a exprimir las bondades del isótopo de níquel-63 (un elemento que se descompone en cobre estable sin necesidad de reciclaje costoso), también se convierte en una opción interesante a nivel ecológico.
De esta forma, ambos proyectos buscan la forma de contrarrestar el impacto de las baterías de litio, una unidad muy popular que cuenta con grandes desventajas como minimizar sus capacidades a medida que consume ciclos de carga. Además, la idea de China es aún más ambiciosa que la de Corea del Sur, dado que apuestan por apilar varias baterías para aumentar la potencia. Ello, sumado a que cuenta con mayor densidad energética que el litio (3.300 mWh/g) y resiste mejor las temperaturas extremas (-60ºC a 120ºC), hace que estemos ante una unidad que carece de riesgo de explosión.
A la vista de todo lo citado, es evidente que tanto Asia como Estados Unidos tienen interés en exprimir las virtudes de la energía nuclear. Gracias a las distintas investigaciones que han llevado a cabo, las compañías de estos países buscan integrar las bondades de esta energía en nuestro día a día, pero también existen experimentos relacionados con materiales tan curiosos como la arena. Sea como fuere, la postura tanto de las grandes tecnológicas como de los investigadores es clara: encontrar al sustituto de las baterías de litio.
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