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Maradona murió con signos de cirrosis, pero sin alcohol ni drogas en la sangre


Afp

 

Periódico La Jornada
Miércoles 2 de abril de 2025, p. a11

San Isidro. Diego Armando Maradona no tenía alcohol ni drogas de abuso en la sangre cuando murió, a pesar de su historial de consumo, dijo ayer un perito, en el juicio a siete profesionales de la salud por la muerte del ex futbolista argentino en 2020.

Ninguno de los cuatro tubos (de muestras) dio detectable para cocaína, marihuana, MDMA, éxtasis ni anfetamina, afirmó el perito bioquímico Ezequiel Ventosi, quien analizó las muestras de sangre, de orina e hisopados de Maradona tras su muerte y constató que tampoco había presencia de alcohol.

Además declararon otros tres peritos, entre ellos la anatomo-patóloga Silvana de Piero, del mismo cuerpo policial, quien analizó los órganos tras el deceso y detalló que el hígado mostraba signos compatibles con cirrosis, los riñones insuficiencia, los pulmones una patología crónica y el corazón con signos de falta de oxígeno.

El astro del futbol, quien tuvo periodos de excesos durante su agitada vida, falleció por un edema pulmonar generado por una insuficiencia cardiaca el 25 de noviembre de 2020 mientras se encontraba en internación domiciliaria posterior a una neurocirugía.

Las pericias posteriores a su muerte sí detectaron cinco sustancias correspondientes a medicamentos antidepresivos, anticonvulsivos, antisicóticos y contra las náuseas.

El testimonio de Ventosi se dio en la apertura de la cuarta semana del juicio que tiene lugar en San Isidro, suburbio al norte de Buenos Aires cercano a la localidad de Tigre, donde murió el ídolo.

En la audiencia de ayer, se leyó el testimonio de 2021 del médico personal de Maradona entre 1978 y 2009, Alfredo Cahe, fallecido en 2024.

Según el escrito, Cahe vio al ídolo albiceleste en noviembre de 2020, cuando se recuperaba de una neurocirugía en la Clínica Olivos. Todo le pareció extraño y Leopoldo Luque, médico del ex deportista al morir e imputado, no le contestó sus consultas sobre el estado de salud del paciente.

La internación domiciliaria era lo menos indicado para Maradona, ya que debía estar bajo terapia intensiva con control del corazón constante y continuo, indicó Cahe, quien opinó que hubo negligencia y apuntó la falta de control y de ingesta de medicación cardiaca. Con un correcto seguimiento y control (la muerte) era evitable, aseguró en el testimonio.

Siete profesionales de la salud (médicos, enfermeros, la siquiatra y un sicólogo) son acusados de homicidio con dolo eventual, una figura que implica que eran conscientes de que su accionar podía ocasionar la muerte. Una octava acusada –enfermera– será juzgada en un proceso separado.

Este juicio, que comenzó el 11 de marzo, se prolongará al menos hasta julio con la declaración de decenas de testigos. Los acusados arriesgan entre ocho y 25 años de prisión.



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