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México «logra» ver el Big Bang y el nacimiento del universo


Nuestro espacio nunca deja de sorprendernos, y por supuesto Latinoamérica se hace presente con estas nuevas imágenes del Big Bang y la infancia del universo. Gracias a los últimos datos de la colaboración del Telescopio Cosmológico de Atacama, podemos ver fotografías exclusivas con mediciones precisas del momento en que se formó y evolucionó nuestros cosmos tal como lo conocemos.

Nuevas imágenes en alta definición del universo bebé

Estas fotografías únicas nos enseñan los primeros pasos en la formación de estrellas y galaxias. Lo que diferencia a este estudio de otros, es su capacidad para mostrar la luz y oscuridad, así como la polarización de alta resolución de la luz, dando detalles precisos. Imagina estas fotos como la representación de un cosmos maduro, tomadas con una luz que viajó más de 13 000 millones de años hasta un telescopio en la Tierra.

Gracias a la nueva investigación del Telescopio Cosmológico de Atacama (ACT) en colaboración con otras agencias internacionales, lograron obtener las imágenes más nítidas hasta el momento, de la infancia del universo, cuando se produjo el Big Bang. En otras palabras, el tiempo cósmico más temprano del que tenemos conocimiento. Esto puede darnos mayor información sobre esta megaexplosión de un «universo bebé»

Por medio de la medición de la luz que viajó por más de 13 mil millones de años hasta llegar a un telescopio en lo alto de los Andes chilenos, se puede apreciar el universo cuando tenía alrededor de 380 000 años. Estas nuevas imágenes se generaron por medio del fondo cósmico de microondas (CMB), y son un hallazgo increíble, ya que, añaden mayor definición a las observadas hace más de una década por el telescopio espacial Planck.

Servirán a comprender cómo evolucionó el universo hasta convertirse en el rico y complejo cosmos de hoy

Durante los primeros cientos de miles de años tras el Big Bang, el plasma primigenio que llenó el universo era tan caliente que la luz no podía propagarse libremente, lo que hacía que el universo fuera prácticamente opaco. Sin embargo, con el CMB se puede captar la etapa visible en la historia del universo, con detalles nítidos, gracias a que es posible captar las sutiles variaciones en la densidad y la velocidad de los gases.

Lo que parecen nubes difusas bajo la intensidad de la luz son regiones más o menos densas en un mar de hidrógeno y helio: colinas y valles que se extienden millones de años luz de diámetro. En los siguientes miles de millones de años, la gravedad atrajo las zonas más densas de gas hasta el interior para crear las estrellas y galaxias.

Estas imágenes detalladas del universo, cuando apenas era bebé, ayudan a los científicos a conocer las respuestas sobre sus misterios del origen. Al poder ver ese momento de la historia, cuando las cosas eran mucho más sencillas, se puede crear la evolución de cómo el universo llegó a lo que conocemos en la actualidad. Antes, solo se podía ver la ubicación de los gases, pero ahora pueden rastrear sus movimientos.

¿Qué sigue ahora? Estos resultados pueden cambiar la historia que conocemos

Gracias a estos hallazgos, los investigadores han medido que el universo observable se extiende casi 50 mil millones de años luz en todas direcciones y alberga la masa de unos 1900 “soles zetta”, equivalentes a 2 billones de billones de soles. Solo 100 de estos soles zetta representan materia normal, la que podemos ver y medir. La oportunidad de saber más de este «creador del universo»: lleva ahí desde el Big Bang.

Los resultados del telescopio destacan el poder de las mediciones del fondo cósmico de microondas (CMB) para explorar la historia del universo, desde su nacimiento hasta las erupciones estelares masivas. A lo largo del camino, ACT también capturó luz de diversos objetos cósmicos, desde nuestra Vía Láctea, galaxias distantes, agujeros negros y cúmulos de galaxias, hasta el universo primitivo.

Con estas nuevas imágenes del Big Bang cuando el universo era bebé, los investigadores reflexionan sobre la visión sin precedentes del universo que su trabajo ha proporcionado de forma libre y abierta a la comunidad científica. Los datos del ACT ya están disponibles al público a través del archivo LAMBDA de la NASA, lo que continúa contribuyendo al estudio de nuestro universo.



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